Decidirse por los niños
Alicia Garza dice que es maestra de pre-kindergarten por casualidad. Ella había trabajado antes como maestra de lectura y de arte y luego volvió a la escuela a cursar educación universitaria en español con la idea de trabajar en la educación de inglés como segundo idioma (English as a Second Language, ESL) con niños. Fue hacia el final de su preparación escolar, hace un año, que le ofrecieron un trabajo para dar clases en pre-kindergarten. "Yo sabía que sería un reto; quería dar clases, pero nunca se me ocurrió pensar en pre-kindergarten. No tenía mucha experiencia con niños muy pequeños, no los conocía, pero me encantó", dice.
El planteamiento correcto
Hoy en día, Alicia Garza da clases en Amigos por Vida (Friends for Life), una escuela independiente financiada con fondos públicos (charter school), que brinda un programa bilingüe desde pre-kindergarten hasta quinto grado. El programa de pre-kindergarten incluye un primer año para niños de tres años en el que cada día se divide en un 80 por ciento de español y un 20 por ciento de inglés; el segundo año es una proporción de 50 y 50 por ciento para niños de cuatro a cinco años. Garza da clases en la mitad del día que corresponde a inglés en el segundo año.
La mayoría de los estudiantes de la maestra Garza llegan sin saber nada de inglés o muy poco. Ella dice que al principio tenía dificultades para comunicarse sin hablar español. Sin embargo, descubrió que hay muchas maneras, a veces inesperadas, de establecer conexiones. Ella menciona a una niña que pasó varios meses sin hablar. Entonces, el grupo estudiaba una unidad sobre caracoles y la niña se animó. "Ella fue un reto todo el año", dice la maestra Garza, "y luego los caracoles… ella se concentró en ellos. Le encantaban y yo podía hablar de ellos con ella. Era fascinante".
Aunque su programa está inmerso en metas de competencia lingüística, Garza considera que la lección más importante para los niños es el amor a la escuela y al aprendizaje. El pre-kindergarten es el año en que los niños desarrollan el entusiasmo por la escuela que los ayudará a tener éxito más adelante.
Para iniciar ese proceso, Garza pasó este verano en reuniones con los niños que estarán en su grupo el año próximo y sus familias. Dice: "Las visitas domiciliarias han sido fabulosas. Las transformaciones, hasta en las visitas de una hora, son increíbles. Los niños que ni siquiera me miran cuando llego, al final de la visita me llevan a ver sus habitaciones. Y los padres son muy receptivos y responden muy bien: aceptan lo que les sugiero". Ella ve estas visitas como el inicio de una propuesta educativa con una colaboración verdadera.
El salón de clases en evolución
Garza dice que ha aprendido mucho sobre sí misma a través de la enseñanza. "Soy controladora y he aprendido que debo ser más flexible", admite. Además, dice que es una persona naturalmente reflexiva, lo que le sirve mucho: "Uno debe reflexionar con sinceridad y a menudo sobre lo que funcionó y lo que no, lo que se puede mejorar y lo que puede cambiar".
El desarrollo de los planes de estudio ha adquirido una mayor importancia para Garza. Ella cree que los planes de estudio no son muy adecuados para la edad o situación de bilingüismo de sus estudiantes. En un esfuerzo por encarar estas deficiencias, trabajó junto con una colega en un proyecto que explora y detalla los niveles de desarrollo del lenguaje en niños de tres a cinco años. Garza señala: "Los recursos existentes no servían de mucho, así que decidimos investigar los problemas. Fue realmente interesante".
De hecho, Garza se ha dedicado tanto a los problemas concernientes al lenguaje y los niños pequeños que tiene la esperanza de hacer una maestría en el aprendizaje de un segundo idioma en la primera infancia y añade: "Me encanta ser maestra de lenguaje".